miércoles, 1 de mayo de 2019

La manipulación emocional, Culpa y lástima

Por lo genera los practicantes de la manipulación emocional tienen dos fines principales, el generar culpa o generar lástima en su entorno. Muchas veces estamos cerca de personas manipuladoras a nivel emocional y no somos capaces de reconocer su perfil, inclusive el propio manipulador muchas veces desconoce qué es lo que verdaderamente esconde tras una conducta particular. Por lo general los manipuladores emocionales llevan toda su vida arrastrando heridas emocionales que no han podido sanar, que no logran identificar y que los hace proyectar hacia los demás una demanda de afecto a través de la herramienta de la manipulación. Cuando una persona adopta un papel de víctima y no logra responsabilizarse de su vida, de las consecuencias de sus actos, de sus adversidades y de la búsqueda de soluciones, tiende a pasar esa responsabilidad a su entorno, a llamar la atención de una manera muy particular, donde la contraparte recibe un mensaje que podría hacerlo sentir lástima por el manipulador o bien sentirse culpable por afectar de manera negativa a dicha persona. Evidentemente una de las peores maneras de relacionarnos con los demás es a través de la manipulación. El lograr que nos presten atención infundiendo culpas, delegando responsabilidades, haciéndonos ver menos capaces e inspirando lástima puede ser la forma más humillante y que demuestre menos seguridad en nosotros mismos que podamos elegir. Cada quien debe hacerse cargo de su vida y atraer a su vida afectos desde lo positivo. Cada quien debe ser responsable de dejar el papel de víctima, de incapacitado, de “pobrecito yo”, pero evidentemente cuando esto arroja resultados un tanto cercanos a lo que se quiere puede tomarse como una herramienta consciente o inconsciente que defina una conducta predominante.

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