Biografía


Maximiliano Spada
Información personal
Nacimiento05 de julio de 1990 (35 años)
Argentina
NacionalidadArgentino
ReligiónAteo
Familia
Estado civilSoltero
Hijos-
Educación
Educado en

Información profesional
OcupaciónEconomista
Periodista

Soy una persona de contrastes, alguien que encuentra la misma fascinación en el código de una computadora que en la estructura de una novela. Mi vida se define por dos grandes pasiones: la Informática, que roza lo obsesivo, y el arte de escribir. Soy, por encima de todo, un contador de historias que cree firmemente que todo el mundo tiene algo valioso que compartir con el mundo; solo es cuestión de tiempo que surja la necesidad de hacerlo.

Mi naturaleza es la de un animal nocturno. Trabajo mejor bajo la luna, a veces obsesionado durante horas con un personaje o una trama, perdiendo la noción del sueño gracias a una facilidad innata para la inspiración que me obliga a llevar siempre algo donde anotar ideas. Aunque de niño soñaba con ser maestro, hoy mi pluma ha evolucionado de los poemas a las novelas.

Me considero un amante de la sencillez y la simplicidad. Detesto el humo del tabaco, el ruido fuerte o la contaminación de las ciudades. Mi lugar ideal es aquel donde pueda respirar aire puro, disfrutar del olor a tierra mojada y de la paz de una tormenta. Soy extremadamente exigente con la limpieza y valoro mi soledad e intimidad; aunque soy tímido hasta que entro en confianza y no me considero excesivamente sociable, sé guardar un secreto como nadie, incluso ante mis enemigos.

En lo personal, gozo de una salud a prueba de bombas y soy inmune a la cafeína, capaz de dormir tras dos cafés. Me pierde el chocolate, el picante y el ajo, mientras que prefiero las bebidas dulces y el infaltable mate, del cual soy coleccionista. Hincha de Racing por herencia de mi abuelo y por largas horas de estudio, soy una persona optimista que siempre intenta ver el lado positivo de cualquier calamidad.

Mi ética es simple: soy un protector nato. No soporto las injusticias, la intolerancia ni a los abusones; siempre saldré en defensa del más débil. No le encuentro la gracia a los boliches ni a las discotecas; para mí, la noche de fiesta perfecta es reunirse alrededor de un fuego a contar historias de miedo.

Cinéfilo empedernido, vivo bajo la premisa de Matrix —mi película favorita— y mantengo la curiosidad del niño que leía El Principito. Fascinado por la cultura oriental, la Historia y los colores amarillo y verde, sigo caminando (literalmente, por horas) con el número 88 como bandera, aprendiendo rápido y esperando, algún día, cruzarme con un fantasma en el que no creo, pero que me encantaría conocer.

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