lunes, 9 de julio de 2018

Hoy Frenesí Consumista

¿De dónde viene el frenesí consumista?
"Es más fuerte que yo, no puedo evitar comprar todo lo que veo", admiten algunas mujeres y hombres. ¿Quién no hay padecido alguna vez la fiebre consumista? ¿Por qué gastamos descontroladamente? ¿Hay alguna manera de contener la compulsión de comprar?

El placer de poseer: En esta sociedad de la abundancia, gastar es un placer, ¡aunque no tengamos un céntavo! El objeto en sí carece de importancia, da igual que sea una prenda de moda, un aparato electrónico o un accesorio para el coche. Es el hecho de comprar lo que produce placer, como si el objeto en cuestión no pudiera ser de nadie más. El comprador o la compradora es como una adicción, que desea a todas las mujeres y hombres pero que pierde el interés nada más conquistarlas.
Depresión y compras compulsivas: Tras una decepción amorosa o abatidas por las dificultades pasajeras de la vida, muchas mujeres y hombres encuentran consuelo yéndose de compras. En efecto, la tensión provocada por el deseo de posesión del objeto elegido apacigua el sufrimiento. Pero una vez adquirido, el placer disminuye y el dolor reaparece. Entonces hay que buscar un nuevo objeto que haga recobrar ese falso sentimiento de felicidad. Pero comprar compulsivamente es como la bulimia: un hambre imposible de satisfacer.
Amor y compulsión: El dinero permite comprar el objeto del que nos hemos enamorado. Pero abusar de las tarjetas de crédito puede resultar en serios problemas financieros. De modo que es mejor analizar de dónde viene el deseo compulsivo de gastar. La idea de “autorregularse” marca el Origen de este frenesí: darse placer a sí mismo. Puede que en la infancia nos hayamos visto privadas de muchas de las cosas que queríamos, o que estemos casados con una pareja tacaña que administra el presupuesto. Gastar se vuelve entonces una venganza contra el pasado o contra lo que puede interpretarse como una falta de amor por parte de los padres o la pareja.
Controlar los propios deseos para satisfacer las necesidades: Comprar puede convertirse en una especia de droga: en cuanto poseemos el objeto de deseo soñamos con comprarnos otro… Algunas técnicas para desintoxicarse:

  • Haz compras en compañía de amigas/os, así los limitaréis recíprocamente. 
  • Enumera los defectos del objeto que has elegido con el fin de que deje de atraerte. 
  • Cuando salgas de compras fíjate un presupuesto estricto o divide por dos la cantidad de cosas que pensabas llevarte. 
  • Cambia la idea que tienes de ti mismo: tus amigos, en lugar de verte como un símbolo de elegancia, originalidad o frivolidad, aprenderán a quererte por otras cualidades.

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[Advertencia] Todo lo escrito en esta columna son mi punto de vista y que lei del tema.

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